lunes, 18 febrero 2019

Los Ancianos y la Depresión

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La vejez comprende una declinación de muchas funciones, dependiendo de la vida que ha llevado, el físico y el estado psicosocial en el cual se encuentra una persona en la vejez.  El síndrome depresivo, se caracteriza por una tristeza profunda que afecta la vida psíquica, física y de relación de la persona enferma.


ancianosLa depresión puede, ser uno de los típicos trastornos con una "personalidad con predisposición", y puede ser desencadenada por la pérdida de un objeto; personas, bienes, status, salud, etc. Este enojo contra si mismo se presenta bajo la forma de sentimientos de culpa y disminución de la autoestima. Esos cambios, pueden estar dados por dejar de trabajar al jubilarse, disponer de menos dinero, menos independencia por problemas físicos, pérdida de la pareja, etc.


Otros de los síntomas, son la falta de interés por cuestiones que antes lo despertaban; desgano sobre todo al comenzar el día; cansancio a pesar de la falta de actividad habitual; trastornos del sueño; deseos de estar solo o, más bien, de huir de la compañía de las personas; inquietud o desasosiego del cual es difícil definir la causa; baja en la autoestima y sentimientos de culpa.


Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. No debemos, olvidar tampoco la gran ayuda que supone el apoyo y afecto por parte de los familiares, especialmente en esta etapa de la vida, pues nuestros mayores se encuentran más necesitados de atención, si cabe, que nunca. El buscarles algún tipo de ocupación que les satisfaga es, quizás, una de las mejores estrategias en la prevención de un posible estado depresivo. Con ello no sólo ayudaremos al anciano, sino que probablemente nos estemos ayudando a nosotros mismos.

 
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